
Gordofobia, ¿y eso con qué se come?
3 de febrero de 2026 a las 5:28:21 p.m.
La gordofobia más allá de los mitos de internet y por qué no se trata de “sensibilidad exagerada”, sino de una estructura histórica, médica y cultural que jerarquiza cuerpos.
¿Qué es la gordofobia y por qué de pronto parece que el término está en todos lados en redes?
La respuesta corta es que la gordofobia es la discriminación sistemática hacia las personas gordas.
Pero, la respuesta larga es que se conforma por un entramado histórico, médico, cultural y mediático que nos enseñó que el valor de una persona puede medirse en kilos y que la gordura está mal.
La gordofobia no es únicamente el insulto en el recreo o el comentario incómodo en navidad; la gordofobia es un sistema. Un sistema que reduce a las personas a su peso, asume que un cuerpo gordo es automáticamente un cuerpo enfermo; cree que la delgadez es sinónimo de éxito, disciplina y superioridad moral; y decide quién merece amor, respeto y protagonismo.
Magda Piñeyro (2016) lo resume perfecto: una opresión existe cuando una característica te coloca en desigualdad estructural, no es lo mismo que se burlen de tus pecas a que tu cuerpo determine si te dan trabajo, atención médica digna o representación en pantalla.
Para dar un poquito de historia y contexto: Los cuerpos grandes no son invento moderno, pues existen esculturas de mujeres gordas desde el 27,500 a.C. Cuerpos desnudos y “normales”, pero entonces, ¿qué pasó?, ¿cuándo se empezaron a ver estos cuerpos como algo fuera de la norma? La historia de la gordofobia está entrelazada con el racismo y la consolidación de la medicina moderna, durante la esclavitud, los cuerpos negros (vistos mal por su voluminosidad según la mirada colonial) fueron animalizados, sexualizados y estigmatizados.
De esta forma, comparar cuerpos con animales fue una estrategia de deshumanización, pues a la blanquitud del momento le convenía seguir manteniéndolos bajo su mando y esto solo puede suceder cuando bajas a un humano de categoría y le otorgas la de animal, esto relacionado a concepciones especistas (considerar a los animales inferiores) por las que nuestra sociedad se rige hasta el día de hoy.
Después, con la consolidación de la medicina y herramientas como el IMC (índice de masa corporal), el peso se convirtió en criterio científico para otorgar oportunidades de trabajo. Naturalmente el IMC de una persona negra es diferente al de una blanca, pero a los ojos de la ciencia esto tenía que ver con su inferioridad y por ende podían negarles trabajo. Pero no mencionan que los estudios estaban basados en cuerpos blancos, masculinos y hegemónicos, por lo que los cuerpos negros y grandes no tenían oportunidad.
Así se construyó una categoría médica que legitima exclusión; no fue casual, fue estructural y sirve para propagar el discurso actual dónde el IMC es la medida de máxima efectvidad para medir la salud y los límites permitidos de la grasa, excluyendo así de un cuerpo “saludable” a las personas que se salen de este parámetro.
Teniendo este contexto en cuenta hay quienes todavía cuestionan el término porque “no se trata de una fobia clínica”, sin embargo, el uso no apunta a un diagnóstico psicológico, sino a un fenómeno social: existe un miedo colectivo a engordar. Un miedo que no habla solo de estética, sino de perder privilegios, porque en una sociedad donde la delgadez otorga aceptación (trabajo, representación y respeto), ser gordo significa quedar fuera de la norma; la gordofobia no es únicamente odio hacia cuerpos gordos, también es el pánico constante a convertirse en uno.
En pocas palabras, la gordofobia es una estructura que jerarquiza cuerpos en un sistema que normaliza la discriminación bajo un discurso de salud o preocupación, convirtiéndolo en una narrativa que propone el peso como medida de valor. Entender esto, aunque sea a grandes rasgos, es el primer paso para cuestionar por qué crecimos creyendo que el tamaño de un cuerpo podía definir el tamaño del éxito de una vida.