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Las 4 formas en las que la gordofobia te está afectando

3 de febrero de 2026 a las 5:28:21 p.m.

Desmenuzando las “4 I’s de la opresión” para explicar cómo la gordofobia opera en distintos niveles: desde las ideas que parecen “sentido común”, hasta las instituciones, los comentarios cotidianos y la voz crítica que se instala en la propia cabeza.

La gordofobia no es un sentimiento individual, es una estructura. 


¿Y cómo funciona una estructura? Con niveles, específicamente con niveles de opresión, explicado mejor por John Bell mediante su modelo titulado: “Las 4 I’s de la opresión”.


Este modelo ha sido utilizado desde distintas luchas sociales al rededor del mundo, porque engloba de manera clara y sencilla las formas en que opera la discriminación: en distintas dimensiones que se refuerzan entre sí; Jhon Bell cataloga éstas con los siguientes nombres: ideológica, institucional, interpersonal e internalizada. Aquí explico de forma breve y clara cómo la gordofobia se manifiesta en cada una de ellas y cómo te está afectando:


1. Gordofobia Ideológica

Son las creencias tan arraigadas en la sociedad que parecen sentido común, como que las personas gordas son flojas, no tienen fuerza de voluntad, que, si quisieran, “podrían cambiar” o que la delgadez es sinónimo de éxito y disciplina.

Estas ideas no aparecen de la nada, se construyen históricamente y se legitiman desde discursos médicos, mediáticos y culturales; de aquí viene que muchos personajes gordos en el cine sean los villanos o cuenten con estas características negativas propias de una persona gorda según la ideología gordofóbica.


2. Gordofobia Institucional

Creo que a la mayoría de las mujeres que crecimos gordas nos llegó a suceder esta experiencia médica donde ibas por un resfriado y salías con una recomendación para ir con la nutrióloga para perder peso. Esto es porque la gordofobia institucional se apodera justo de esto, de las instituciones y del espacio público; por ende, del mundo en el que nos movemos.


Algunos ejemplos:

  • Que los espacios públicos no contemplen cuerpos grandes, como bancas o asientos reducidos, al igual que tener que pedir una extensión de cinturón en un avión es una clara manifestación tangible de discriminación.

  • La industria de la moda decidiendo que ciertas tallas simplemente no existan.

  • La falta de empleo y oferta laboral a personas gordas.

  • La gordofobia en el sistema educativo: que te subieran a la váscula y tomaran tus medidas en clase de educación física

3. Gordofobia Interpersonal

Esta es la más visible, la que casi todo el mundo reconoce: es el consejo no solicitado, el chiste en la fiesta, el “¿seguro que vas a comer eso?” o el insulto; esta es la gordofobia que proyectamos hacia otros, la que a partir de la ideología y del respaldo de las instituciones nos da la libertad de externar la discriminación.


4. Gordofobia Internalizada

Esta, a mí parecer, es la más dolorosa, la que sucede después de absorber todas las dimensiones anteriores. Es cuando empiezas a creer lo que el sistema dijo de ti, cuando sientes que no mereces ciertas cosas hasta “arreglarte”, cuando piensas que nadie te va a amar si no cambias tu cuerpo; esta es la que causa trastornos alimenticios, baja autoestima y afecta la salud mental. Incluso afecta tu propia forma de juzgar otros cuerpos y de sentir atracción o disgusto hacia ciertos aspectos físicos de otras personas.


La gordofobia internalizada no nace de la nada, es el resultado de las otras tres capas operando durante años inculcándonos una idea dominante que involucra la inferioridad de los cuerpos gordos. Y sí, incluso personas delgadas pueden experimentarla, porque el miedo a engordar también es producto del mismo sistema.


Es así como la gordofobia te afecta:

  1. Moldeando lo que crees sobre los cuerpos gordos.

  2. Determinando cómo te tratan las instituciones.

  3. Legitimando comentarios y burlas.

  4. Instalándose en tu cabeza y haciéndote dudar de tu valor.

De esta forma, la cultura gordofóbica te mantiene bajo control, mientras cumples un ciclo que sigue un orden que opera bajo estas dimensiones. Por esto pienso que nombrar las 4 I’s nos permite identificar específicamente los ámbitos en los que la sociedad nos está fallando y hacerlo visible; porque si logramos entender el funcionamiento del engranaje podemos comprenderlo lo suficiente para desarmarlo y reconstruirlo.

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